EL ABURRIMIENTO DE MAX VERSTAPPEN
El aburrimiento de Max Verstappen es tal, que ya compite contra sí mismo.
La superioridad de su coche frente a la del resto, incluso de su compañero de equipo ha llegado a tal punto… que al no tener competidores, Max tiene que competir consigo mismo.
Antes de nada, me gustaría aclarar que nadie pone en duda el gran piloto que es Verstappen. Pero sí que me gustaría verle en otra situación, con otro coche.
El Alfa Romeo de Valtteri Bottas, el Williams de Logan Sargeant. Darle a Max uno de esos coches y veamos lo que el piloto es capaz de hacer.
¿Sería capaz Verstappen de remontar saliendo desde el décimo-primer puesto, con un Alpha Tauri?, ¿Con un McLaren?
Si pudiésemos comprobar las respuestas a estas preguntas, y fuesen afirmativas. No tendríamos que preguntarnos, por que conduciendo ambos un Red Bull, Max escala 11 posiciones en 13 vueltas, y checo no es capaz de conseguirlo.
No tendríamos que preguntarnos, porque Max lidera unos libres 3 en Canadá con mucha lluvia y checo se queda a fondo de la lista.

ABURRIMIENTO PARA TODOS
Empezar un fin de Semana de carrera sabiendo quién va a ganar es aburrido para todos, aunque sea a lo que nos tiene acostumbrado la Formula 1 estos últimos años, con un dominio total, primero de Mercedes y después de Red Bull.
Pero no es solo aburrido para la afición, sino que es frustrante para el resto de equipos e incluso para el mismo piloto. Estamos viendo un Max Verstappen decidido a luchar por el último punto, para poder diferenciarse.
Esta lucha es una lucha que lleva él solo, contra sus propios tiempos.
Un Verstappen que le da igual una penalización por limites de pista porque le sobran segundos de GAP con quien sea que vaya detrás de él. Pero no puede dejar pasar un solo punto, ni siquiera el de la vuelta rapida.
Un Verstappen que habla con su equipo por la radio de falta de grip, de desgaste de neumáticos, o de fallos en la caja de cambios mientras pulveriza de morado vuelta tras vuelta.
Un Verstappen que en entrenamientos prueba hasta neumáticos de lluvia con la pista seca.
Un Verstappen que sale a pista en el último minuto de una Qualy, cuando ya tenía una Pole sentenciada, para intentar mejorar su propio tiempo.
Llegar a la Octava o Novena carrera de la temporada con el nombre del campeón del mundo ya grabado en el trofeo, aburre. Aburre no solo al espectador, ni a la audiencia. Aburre al mismo campeón.
Nuestro aburrimiento se ha convertido en el aburrimiento de Max Verstappen.